¿De verdad le quieres?
Pues ahora solo te quedan dos opciones:
O te quedas mirando embobada como
te manda a la mierda, o luchas de verdad por él.
Pero no basta con menear el
barco; tienes que estamparlo contra las rocas,
incendiar la bodega y bailar
sobre la cubierta en llamas.
Tienes que ir a muerte.
Porque siempre me quedará una esperanza por la que seguir por ti.

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