+Oye, pero no te agobies.
-¿Como no me voy a agobiar?... Cuando estoy con él tiemblo, como si estuviese en un terremoto de nueve grados, que me sudan las manos; y se me sube una bola, por aquí, por la garganta, que me toca y oye, el corazón me va a mil y no puedo estar a menos de 5 metros de él sin que me fallen las piernas. Que me gustaría hablar con él y comprender de verdad lo que me pasa, saber si es un capricho, una obsesión pasajera, un yo que sé, pero es que no puedo, lo veo y me paralizo...
+Pues me da que estás describiendo un ataque de pánico, chica…
-¿Pánico a qué?
+A reconocer que estás enamorada de él hasta las trancas.

Me pareces increible, en serio. Creo que te quiero.
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